jueves, 12 de marzo de 2009

Danza Butoh




DANZA BUTOH EXPERIENCIA UNICA
Elizabeth Lozano Rodríguez


La danza BUTOH inicia en Japón y es un ritual donde se aborda el cuerpo humano en su conjunto: mental y emocionalmente. Ésta disciplina nos da la oportunidad de explorar nuestra fuerza, miedos, obstáculos, contradicciones, certezas o desapego. Así como otras emociones.

El BUTOH no narra una historia, deja que el cuerpo hable por sí sólo y exige el vacío del intérprete para realizarlo. Bailar BUTOH es bailar una danza que no tenga nada que ver con las danzas ya existentes; no tiene una terminología o una técnica física.
Su danza no siempre irá acompañada de música, ya que para ellos el silencio es enormemente significativo. Movimientos pausados o ataques de contorsión, figuras escorzadas en las tinieblas, cuerpos que se rompen, la búsqueda del ridículo o la deformación del arte con frágiles melodías.

Ésta técnica de danza tiene principios y características propias, sin embargo se liga con el teatro y a algunos elementos dramáticos de la actuación. Se define principalmente por la búsqueda y el reconocimiento del cuerpo y con un fuerte contacto con la tierra como entidad física y simbólica. La postura y manejo del cuerpo son piezas importantes para establecer un vínculo consciente con el centro de la gravedad terrestre.

Siendo éstos los principales ejes prácticos del BUTOH se realizó un taller al que asistieron 12 personas a la convocatoria. Llegaron al lugar con una gran expectativa de saber como era ésta técnica y de cómo se trabajaría con el bailarín e instructor.

El taller de BUTOH inició con los reflejos y la retención de los nombres de cada uno de los asistentes, lanzándose un objeto con el fin de que se identificaran y memorizar así el nombre del compañero o compañera, reteniéndolo hasta llegar a no olvidarlo. Así se fueron ligando memoria, reflejos, fuerza, vista, etc. Teniendo siempre como prioridad la importancia de cada una de éstas características vitales. Posteriormente se trabajó en parejas para un reconocimiento del cuerpo y encontrar puntos de relajación y estabilidad; una vez hallados dichos puntos un pequeño masaje ayudó para que las tensiones del grupo desaparecieran en su totalidad.

Los participantes compartieron con el bailarín y coreógrafo obstáculos y anhelos en la vida, hubo qué redefinir con una palabra clave para cada individuo el significado de estos dos indicadores importantes en la vida. Después con otra actividad hubo que vencer los obstáculos con la fuerza de hombros, pelvis y tobillos. Ésta actividad se realizó en parejas dónde uno detenía el esfuerzo del compañero o compañera. El ejercicio requirió un doble esfuerzo: el emocional y el físico por lo que el resultado fue un algo adolorido y agotador.

El trabajo de José Raúl Bravo instructor y ejecutante de la danza BUTOH, dejó muy satisfechos a los participantes, ya que al termino el curso resultó muy completo, gratificante. Es importante que en el estado se estén abriendo espacios para diferentes disciplinas cercanas a la danza. Y sobretodo que no sólo se transmitan de forma visual sino que se instruya a los interesados la técnica y experiencia de éstos métodos transformados en arte.


El taller dio termino con el trabajo autentico e improvisación de cada uno de los participantes, manejando nuevamente nuestros obstáculos y anhelos: con música de fondo, empezamos a movernos de acuerdo a como cada uno interpreta el obstáculo, venciéndolo poco a poco con el anhelo, dejándonos con un trabajo hecho por nosotros y para nosotros.
Creo que todos los participantes ahí reunidos nos dejo una experiencia única e irrepetible cada uno obviamente con su sentir.


Tuxtla Gutiérrez, Chiapas Sábado 13 Diciembre del 2008. El Heraldo de Chiapas

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